13 de Diciembre de 2010

"Qué lástima, esperaba que la velada aún no hubiese terminado. Me preguntaba si le gustaría enseñarme su alcoba. Por supuesto, si la señorita Crawley me da permiso... No se burle. Vamos capitán, no imaginará que voy a hacer algo que enfade a su tía. Creía que usted y yo nos habíamos entendido. Pues entienda esto: tan solo dos hombres entrarán en mi alcoba, mi esposo y el médico"

La feria de las vanidades

Lunes relajado, sin sobresaltos. Pocas clases y muchas risas. Con los hombros reventados por culpa del maldito portátil. Queda poco para unas vacaciones llenas de hojas y hojas de apuntes. El viernes, probablemente, café con Maria Jesús en el IES. Venid a mí, recuerdos.

Y mañana será otro día ...

3 comentarios:

Ámbar dijo...

Oh, pues lo tiene fácil, que se haga médico o que se case con ella.

Victoria dijo...

Me encanta tu entrada, pero el comentario de Ámbar es brutal! xD

Sergio dijo...

¡¡¿Has leído a William M. Thackeray?!!

Fallezco.