1 de Diciembre de 2010

Comienza un nuevo mes, diciembre.

Hoy me paro a reflexionar sobre una situación que me ha dejado bastante marcado. Caminando de vuelta a casa por la siempre concurrida Calle Ancha, he visto a dos niños de unos nueve años corriendo uno detrás del otro. Hasta aquí todo normal ¿verdad? Pues bien, el que iba detrás frenó en seco y le gritó al otro, cito textualmente, "no corras tanto, julandrón de mierda".

Me quedé paralizado. No daba crédito a lo que había oído, no me lo podía creer. ¿Julandrón de mierda? ¿Pero esto qué es? No puede ser. ¿Me puede explicar alguien en que momento se decidió eliminar esa inocencia que caracterizaba a los niños? Entiendo que los tacos y las expresiones malsonantes estén a la orden del día, incluso yo me declaro culpable, ¡pero este tipo de vejaciones son intolerables! Por el amor de Dios, sigo en estado de shock, en serio.

¿Es ese nuestro futuro? Pues, sintiéndolo mucho, auguro un porvenir más que pésimo.

Día frío. Han caído cuatro copos de nieve contados y el manto de ayer está desapareciendo ya, qué pena. Con ganas de que llegue ya el puente para poder disfrutarlo a fondo y descansar.

Y mañana será otro día ...

2 comentarios:

Sergio dijo...

Yo quiero que siga nevando.
Con eso me conformo! :D

Ámbar dijo...

los niños nunca han sido tan inocentes como parece...
me temo.