5 de Diciembre de 2010

Hoy, Eos se ha colado por las rendijas de la persiana y me ha despertado acariciándome con sus rosáceos dedos. Me he asomado por la ventana y el frío me ha dado una bofetada así porque sí. La lluvia de esta noche no ha conseguido derretir por completo los restos de nieve que rodeaban mi casa, nieve 1 - lluvia 0.

La leche estaba demasiado caliente, me quemé la lengua. Intenté hablar, me oía raro, diferente a como me oigo siempre. No sé, fue ... ¿especial? Podría decirse que sí, aunque todo se desvaneció cuando mi lengua volvió a ser la de antes. Efímeramente efímero. Durante la comida explota una granada: mi abuelo se enfada, cuerpo a tierra. Mira para otro lado y sigue comiendo, no te metas.

El resto del día normal. El tiempo se ha templado un poco gracias a la lluvia, aunque sigue haciendo frío. Tarde con Sara estudiando Historia de nuevo y una pequeña escapadita para tomar café. Mañana toca ponerse a trabajar en serio, que hay muchas cosas que hacer.

Y mañana será otro día ...

3 comentarios:

Victoria dijo...

Lo de la nieve es muy bonito :D
Me gusta tu domingo ;)

Sergio dijo...

Me gusta no enterarme de la misa la media :D

Ámbar dijo...

me he estresado.